miércoles, 8 de febrero de 2012

Una buena base y continuación del viaje

Últimamente, le estoy dando vueltas en la cabeza a varias cosas que parecen bastante prometedoras, creo entender que cuanto mas pasa el tiempo, mas perspectiva tiene uno y puede ver mejor las cosas que le rodean objetivamente, y cuanto mas claras las ve uno mejor se puede actuar en consecuencia, separar el grano de la paja, y hacer alpacas con la paja sobrante por si algún día las necesitas como asientos en las fiestas de mi pueblo.

Las casas no se construyen por el tejado, ni se pueden hacer castillos en el aire, hay que buscar una base sólida de fuertes cimientos para que lo que uno se propone y quiere alcanzar se mantenga firme, debe ser una base realista y posible, una vez se tenga esa base podemos hacer el primer piso, y una vez asiente el primer piso vamos a por el segundo, y así sucesivamente. ¿Pero que ocurre si la base no es sólida? Que todo se derrumba como un castillo de naipes, todos nuestros sueños y esperanzas se desploman y caen a peso muerto, y eso no se puede permitir cuando se pone ilusión en algo. En algún momento los cimientos serán puestos a prueba, y mas vale que hayamos hecho un buen trabajo de arquitecto en tierra firme, y no en una nube si queremos que nuestro proyecto prospere.

Y bien, después de esta meditación taaaaaaaan aburrida, vamos con el cuarto día de mi viaje a Japón, continuamos:

Día 4 – La magia de Asakusa y el parque de Ueno

Suena la alarma de Alex en la habitación 306 sobre las ocho de la mañana, lo cual significa que es hora de levantarse. Ya hacemos los turnos como seria costumbre para meternos a la ducha y cambiarnos para bajar a desayunar, mientras el resto termina yo me voy a adelantando y voy tomando mis posiciones las cual serian rutina el resto de días. Me hago mi cigarro de liar en la entrada del Edoya, mientras me acerco acto seguido a la maquina expendedora que estaba un poco mas arriba para sacarme un curioso café en lata que sorprendentemente estaba mas caliente que el propio averno, luego volvía a la entrada y a esperar que el resto viniera mientras me bebía la lata, fumaba y echaba un vistazo a Facebook con el móvil gracias al wifi del hotel.

Ese día tocaba como primera parada ir a Asakusa y a todos sus tenderetes de souvenirs, tras ir un momento al puente que había al lado y contemplar el río y la “mierda dorada” del edificio de la empresa de cerveza Sapporo, nos dirigimos a Asakusa en si, la verdad es que había mucha gente, y como venia siendo costumbre los Aeroflotienses íbamos juntos y casi de la manita de nuestro Líder mientras el resto se desperdigaba por las cuatro direcciones. Lo primero que hicimos fue probar los famosos Dangos, tras degustarlos comprobé dos cosas, que los dulces estaban realmente asquerosos, y que los rebozados lo estaban de arena de playa, tal fue mi reacción que esparcí toda esa arena por mi camiseta, con el siguiente cachondeo de mis compañeros. - ¿A que sabe, esta bueno? – decían entre risas Ela y Nani. – Es como meterse un puñado de arena en la boca – las respondí mientras intentaba limpiarme la camiseta y parte del pantalón.






Proseguimos por los tenderetes haciendo compras mientras nos acercábamos a lo que era el templo de Asakusa en si. Yo compre unas chanclas tradicionales para mi madre, un Yukata para mi hermana, una careta de un Oni para un compañero de curro, y un juego de palillos para mis amigos. Una vez ya en el templo empezamos a oler el curioso aroma del incienso que sirve para purificarse, las dos chicas empezaron a hacerse fotos con un par de estudiantes niponas, luego fuimos a un lateral donde podías averiguar tu fortuna, algunos intentaron hacerlo gratis, y evidentemente, les salio mala fortuna, los dioses no perdonan nada…Aparte comentar que Ela debió purgar todos los pecados de su vida en la fuente para purificarse, no se cuantas veces pudo hacer el ritual. Luego ya subimos a la zona del templo donde se rezaba y esas cosas. Yo como buen Haruiista y Pastafari no iba a rendir tributo a esos dioses, pero siempre era curioso asomar la almendra para ver como lo hacían.









Cuando iba a ser la hora acordada para reunirnos de nuevo con Razi en la entrada, iniciamos la vuelta otra vez por los puestos para comprar alguna cosa que se nos pudiera olvidar. Luego dimos un paseo hasta la hora de comer, antes pasando por una combini para coger algo de picar o de beber, por las calles de la zona y viendo brevemente algún que otro templo pequeño escondido entre los edificios. Tras llegar a la zona de la estación de Ueno, nos volvimos a separar para comer en los grupos que ya estaban prácticamente decididos, nos metimos en un restaurante que daba bastante miedo entrar en un principio, ya que el resto estaban a reventar casi no nos quedo mas opción, pero descubrimos que en verdad no estaba tan mal, allí me comí un buen Ramen. Cabe destacar que durante la comida Ela, muy ingeniosamente y discreta, intento hacer que su hermana bebiera un vaso de agua con sal, pero vamos, al final se acabo dando cuenta ya que el agua estaba mas turbia de lo normal.








Tras hacer medianamente la digestión nos pusimos en marcha hacia en parque de Ueno, un parque que verdaderamente me maravilló aunque me guarde esta opinión para mi. La tranquilidad, la naturaleza que parecía que te envolvía mientras casetas de estilo tradicional se mezclaba armoniosamente entre ella, el encanto que desprendía. Había estatuas como la del último samurai, el zoo, y algún que otro pequeño templo, la verdad no me quede con la copla de que era realmente cada cosa, también cabe destacar el gran lago que había dentro del parque, algo así como el lago del retiro. Mientras paseábamos por ahí recuerdo que ese sitio me encantaba pero no pude disfrutarlo como realmente quería. Es un sitio para ir con alguien especial y compartirlo, incluso porque no, subir a una barca de las que había y disfrutar del paseo, pero no se cumplían las condiciones necesarias por desgracia. Así pues lo deje apuntado para la próxima ocasión, que seguro que la habrá.











Después del parque nos dirigimos hacia la Todai entre calles que, indudablemente, te hacen ver que estas en Japón, cabe destacar que en esos momentos empecé a sufrir un dolor de pies que me acompañaría el resto de mis días de aventura jodiendome bastante, pero pese a este contratiempo que no mencionare tan a menudo como realmente ocurría, disfrutaba de mi paseo pese al cansancio y el dolor. Tras llegar a la Todai comprobamos que era una mini-ciudad en si misma, totalmente equipada con lo necesario para que no eches de menos nada sin salir de la universidad. Allí nos hicimos una foto de grupo bastante curiosa junto a mas de dos docenas de japoneses, que se creían que éramos estudiantes de intercambio o vete tu a saber, yo, sobre todo que solo e pisado un aula de universidad y fue colándome para hacer el gamba allí.



Tras salir de la universidad de Tokio, fuimos de vuelta al hotel, ya que esa noche íbamos a asistir a una fiesta a la que nos habían invitado de japoneses que estaban interesados en España y españoles, y había que adecentarse un poco (a Ela y Nani las habían invitado a ir con unos viejos verdes empresarios para entretenerlos, finalmente y por fortuna declinaron la oferta). Allí conocimos a nipones bastante curiosos y amables, a algunos ya los conocimos mientras tomábamos algo en una cafetería cercana, a otros en el propio hotel. Fue curioso ver como nos pedían que rellenásemos una especie de formulario con preguntas sobre si te gusta leer, si ves la tele y esas cosas. La verdad es que para mi es bastante chorra eso, pero supongo que para los japoneses que son tan cortados y respetuosos, es algo casi necesario para entrarle a alguien y mantener una conversación mas o menos fluida. En fin, fue algo bastante entretenido y curioso.


Después de la fiesta nos volvimos al hotel, pillamos unas cervezas y subimos algunos a nuestra habitación para charlar un rato, pero la verdad es que yo me puse la televisión a ver un partido de golf, ya que así procuraba no encenderme brutalmente por las cosas que se escuchaban por ahi. Pero en fin, nada que no se pudiese pasar por alto y con indiferencia, pero que me desencantó profundamente, sin lugar a dudas.

Y así termina este día, seguiré próximamente ya que aun hay muchas cosas que contar y recordar, aaahh…que buenos tiempos… ¡nos vemos en la próxima entrada, seguramente despues de la Japan Weekend!

“El primer paso para la solución de los problemas es el optimismo. Basta creer que se puede hacer algo para tener ya medio camino hecho y la victoria muy cercana.” - John Baines.

Salu2

2 comentarios:

  1. Pastafari?? y yo que te hacía Sheldonista!!! jajaja.

    Ya me contarás que cosas son esas que se escuchaban en el hotel y no te molaron nada, pero vamos, que elegir un partido de golf para distraerse.... por lo emocionantes que son ¿verdad? LOL

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  2. Sobre todo si lo ves en japones cerrado, toda una experiencia!!! xDDD. No soy Sheldonista, aunque es una religion que respeto jeje

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