Otro día mas en la oficina, arrastrado por la rutina, la costumbre y la monotonía, simplemente aguantando para, cual hormiga, recolectar dinero mes a mes a expensas de ver que provecho le puedo sacar. Hasta que llegue el día que le haga ajustar cuentas al Estado, que esperemos sea pronto, paso cada momento pensando que podré hacer con el fruto de todos estos años preso en esta cueva donde me encuentro, muchas opciones pasan por mi cabeza, pero ninguna se decide a plantarse y germinar.Busco esa idea platónica que me haga decidir que camino tomar una vez esta etapa termine, como en la película de Origen (Inception), busco esa pequeña, pero importante idea que redefina el mundo que me rodea y mi perspectiva, se que la encontrare en cuanto tenga tiempo única y exclusivamente para mi.
Por lo demás, estos días en horario laboral los paso mirando una y otra vez mi código de envío EMS, ya que estoy a la espera de recibir dos nuevos modelos de Gundam desde Japón: El XXXG-01W Wing Gundam Ver.Ka (MG), y el Gundam AGE-2 Normal (HG), poco espacio vital me queda actualmente para meterlos, pero algún sitio especial les encontrare en mi Bat-cueva.
Y bueno quería empezar a comentar lo que fue mi viaje a Japón por aquel mes no tan lejano de Octubre del 2011, iré poniendo entradas de lo que iba siendo cada día, que hacia y que pasaba por mi cabeza. Así pues como no podía ser de otra forma, empezamos con el primer día de aventura nipona:
Día 1 – De aeropuertos va la cosa
Día 5 de Octubre del año 2011, era el día D y la hora H cuando agarre mi maleta y salí de casa en pos de la aventura, arranqué mi coche acompañado de mi hermana con destino al aeropuerto de Barajas. Tras una sentida despedida, mi hermana se marcho con mi coche de vuelta, mientras yo me fumaba un cigarro en el exterior, aun de noche, para intentar aplacar los nervios.
Fui el primero en llegar a la terminal de Aeroflot, donde había quedado con el resto de mis compañeros de viaje los cuales no conocía de nada salvo cuatro cosas comentadas meses atrás en Facebook. El primero en llegar fue mi compañero JD, un hombre fácil de identificar gracias a su tamaño, sus greñas y su barba, luego ya en el mostrador de la compañía nos reunimos con Carlos y Alex, y tras ponernos ya en la cola porque se iba acercando la hora de facturar, llegaron las gemelas Ela y Nani para terminar con el cupo, un cupo que para la posteridad seria “los Aeroflotienses”, y que aun no sabíamos la magnitud del concepto que conllevaba ese titulo.
Tras pasar por los controles, extrañamente y por fortuna, sin ningún problema nos dirigimos a la zona de transito para tomar algo mientras esperábamos la hora de embarcar al avión, y aprovechamos para charlar banalmente para conocernos un poco e intentar aplacar los nervios y el entusiasmo.
Ya en el avión, el viaje no se me hizo demasiado largo hasta Moscu, yo me situaba en la ventanilla mientras JD estaba a mi izquierda, hablamos de chorradas y “turbiedades” (ese termino se expandió como la pólvora entre todos nosotros), tras un par de cabezadas y vicios con la PSP, llegamos a nuestra escala en Rusia, a un aeropuerto de cuyo nombre no quiero acordarme por lo difícil de su pronunciación y escritura.
Mientras hacíamos escala yo aproveche para echarme 2 o 3 cigarros en la cabina de fumadores tras el vuelo de 5 horas, que tenia un estilo muy chill-out con vista a las pistas, mientras las dos chicas se quitaban las lentillas. Tras esto, fuimos directamente a esperar a la puerta de embarque que nos llevaría a Tokio, allí desenfundamos móviles y portátiles para aprovechar el Wifi gratuito que nos ofrecían, y empezar a llenar todos entradas en Facebook diciendo que estábamos bien y ya a la mitad de camino de nuestro sueño, pocos momentos después abordamos lo que seria el ultimo avión del viaje.
Desgraciadamente, allí me separe de JD, ya que al comprar los billetes por separado nos ubicaron donde quisieron en la escala, así pues mientras él disfrutaba de 8 horas arrinconado con su amigo Igor, yo intentaba dormir sin éxito. Al menos podía intercambiar alguna palabra con Alex y Carlos que estaban relativamente cerca de mi asiento.
Y tras esas 8 horas infernales viendo como un avioncito se movía por toda Rusia y China en una pantalla, y rellenar un papel con preguntas a cada cual mas absurda, tocamos tierra en el aeropuerto de Narita, me levante del asiento nervioso y ansioso, finalmente estaba en Tokio, en las caras de mis compañeros también se reflejaba en mayor o menor medida estas sensaciones y emociones. Solo nos quedaba pasar por los controles y burocracia japonesa para poder de verdad empezar con la aventura.
Hasta aquí la entrada de hoy, y os dejo con la siguiente frase de optimismo:
“Cuando miras hacia el sol, siempre dejas las sombras atrás” - Helen Keller
Salu2






"Cuando miras hacia el sol......
ResponderEliminarte puedes quemar la retina bruto!!! JUAS JUAS
FMDO: Kroneo (evidentemente xD)
Me destrozas la frase!, pero tienes mas razon que un santo desde luego...
ResponderEliminarQue bien! a recordar todos los dias del viaje! ( Carlos Santiago )
ResponderEliminarGracias Lider! intentare recordar todo y plasmarlo de la mejor forma como para que nos vuelvan a venir esas imagenes y sensaciones a la cabeza
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